Diseño: Estefania Almonacid. Pintura:Dos desnudos en un bosque o la tierra misma, 1939. Frida Kahlo.

lunes, 13 de agosto de 2012


Epígrafe


“Muchas veces escuchó decir que con los años
llega la sabiduría, y él espero,
confiando en que tal sabiduría le entregara lo que más deseaba:
ser capaz de guiar el rumbo de los recuerdos
y no caer en las trampas que éstos tendían a menudo.”

Luis Sepúlveda   

Dedicatoria

Para Luz,  la aurora de mis huellas.
Para mis hermanas, las tejedoras de mis pasiones.
Para María Alexandra, la cómplice de mis sueños.  



I.                           Escarabajos de ausencias


FRANQUICIA ESPIRITUAL  

                                                              

Dos órbitas de hoyos negros
                                                               veneran un deseo enfermo
nocturno insecto en cada poro medicinal
                                                                                        en la alteración trópico de fuego.

Soy franca
eres el adorado misterio
invoco tu meditación
Y el atractivo de los gatos que merodean bajo tu pecho,
pero te alejas codiciando la pasión de tu hija
ensordeciendo la lengua cascabel
haciéndome morder el cuerpo.

Júrame que cuando vuelva 
no más corredores selváticos
no más góndolas arribando a tu territorio
no más arena naranja empuñada en la esperanza.

Saldremos vivos de la trampa del recuerdo
de este reproche sin rostro.


ESCALERA VOLADORA


Montajes de un koala triste,
cachivaches en correspondencia equivocada,
puntos suspensivos en lunares de cebra,
andrómeda en tu cama,
rocas sobre mi concubina.
Esas escaleras con alas
destrozaron  ilusión de ciegos,
único juramento de ir subiendo
mientras te despojas de los pasos.
Te hacías liviano, casi globo
eras la misma cúspide.
Pero no,
ahora duermes en el abismo
de ascender sin el mismo piso
sin el mismo techo.



                                                     “La vida, fotografía del número, posesión de las tinieblas
(¿Mujer, monstruo?), la vida, proxeneta de la muerte,
Espléndida baraja, tarot de claves olvidadas.
Que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario”
Julio Cortázar
ROSA DE ARENA

La rosa blanca mató a la rosa roja,
su sangre colmó el imperio
en la espina dorsal de un escarabajo.
¡Arránquenle los ojos, y denle en cada dedo un mundo!
Exclamaron los dioses.
Hecho trizas le clavaron un espejo
en el lado oscuro.
Rosa negra…

Perplejos vieron nacer una mezquita
en la comisura de sus labios famélicos,
bebieron en la cuenca de su oído,
enamorados señalaron una luna roja en su frente,
coléricos arrancaron las raíces de la palma de su mano,
cansados soñaron lomo a lomo
con el bamboleo de unos pies árabes.
Rosa púrpura…

Besaron la hoguera ahuyentando los ruidos,
temieron dentro del pecho la rosa de los vientos,
el crujir de una selva llena de libros,
una ciudad de camaleones  azules.
Rosa amarilla…

Navegaron  con las espinas en la soledad,
con el pacto entre el cielo y el mar,
con un oleaje demasiado sediento,
con un suicidio demasiado lleno de estrellas.
Rosa azul…

Dioses nunca lo encontraron,
hombres  nunca lo vieron,
criatura nunca los engendró,
todo fue culpa de la epifanía de Borges
 que rompió el reloj de arena en dos.
Rosa de arena…                                                                                                                                                                                                                                                                                       


UNA MUJER EN TIERRAS EXTRAÑAS


 Ángela
donde te encuentres condena a mi país
y eleva a México a la derrota.
Hazle saber con tu esqueleto doloroso
que nuestras manos están vendadas,
que hay que volver a la indigencia,
que las horas se comieron entre ellas.
¡Qué bonito el cementerio latinoamericano!
Aquí se terminan las vanidades y comienza la belleza de la muerte.
Si estás dentro de la maleta,
en el laberinto fronterizo,
abordando un avión,
oliendo a  perfume,
donde te encuentres
escucha, te lo ruego.
Pasaste hambre,  en otro país sentirás soledad,
el mundo fue hecho para el hombre
el hombre fue hecho para el hogar,
sólo en un rincón en este desbordado planeta.
Ángela, Perdóname
Ángela, no te duermas
Ángela, me pierdo en mi hogar
Ángela, no dudes en volver
Ángela, México es el lugar, es el rincón.



PRISMA


La lluvia ácida se mezcla con la danza del pez vudú.
Del paisaje desterrado salen motorcitos de cuerpos,
las burbujas se explotan
y los corazones refrigerados se agotan uno a uno
pasión de cuerda,
trastorno huérfano virtual.
No existe fusión igual  de lenguas fosforescentes,
Dios del pop digno del universo prisma,
sabio destructor del férreo sueño de constelaciones pasadas.
Fósiles de pieles escritas llamados humanos,
dopados,
extravagantes,
esquizofrénicos.
El alma de circuitos daría la lucidez por la estupidez mística.
Recuerde autodestruirse después de leerlo.



ORIENTE SENSORIAL
                                                              
Tengo un desierto en el rostro
frente a la escultura de tu ártico.
No hay sed ni hambre
sólo un cuerpo que rodea una fogata,
nómadas en el vacío que hierve.
El sentir árabe de un camafeo
que cuelga sobre tu piel de escarabajo,
juego de tirar la esmeralda
y derramar el cauce naranja
sobre la civilización de nuestras pupilas.
Huyamos a las dunas a enterrar el hielo,
olvidemos la humanidad,
dancemos la animalidad.
Ya vuelves a quedar bárbaro
mis huellas dejan agua sobre la arena.



 INMATERIAL DOLOR


Me rindo
dejaré de fingir
me duelen los gusanos debajo de la piel
los fósiles perdidos en los cajones del olvido.

No soporto
madrugar con grumos de arena en el cuerpo
con pies trasnparentes
ciudad de piedra en el pecho
romper el llanto y calmar el sexo.

Me debilita
el vacío de una tarde sobre el techo
cualquier ausencia sensual
violación de almas cerradas
puertas abiertas
campo en silencio.

Desfallezco antes del tiempo
por la masacre de mis pasiones
Parece un mito
 pero es sólo un periódico ensangrentado.

Angustioso
haberte encerrado en una botella
romperla en la cabeza
coser la rabia patriarcal.

Me rindo
le escupo a las luciérnagas
y no quiero saber de fe.


PIEDRAS EN LA NOCHE

Dejó de respirar la puerta
por la que se escapó el armadillo con tu alma,
en las noches con seguros escarchados oigo la flora que se pudre.
Ayer aventuré el atajo donde derramaste carne de sombra
huellas de polen y sudor naftalina,
sólo se puede ver al alma de las rocas deshidratando la pasión.

La hierba crece envenenada
tus gritos se dispersan con el eco del grillo.
Es suficiente
descifro la seña para que no vuelvas,
entierro un cuchillo al riachuelo,
el cauce lleva la mujer caracol
Es suficiente.


 DADOS

El hombre destruye al hombre
el animal si pensara lo dudaría
el espacio sideral nunca, nunca permitiría.

                                               Huir en el charco de dados
                                               lanzando fotografías por la sabana
                                               esta columna vertebral son rieles para tu distancia.
                              
No hay contemplación con la obsesión de ojo
escucha la ballena afirmando el dolor
efímero los que saben llorar.

                                               El último susurro se lo traga el grito del sueño
veo que se encierra sin llave
y se acorruca con candados
la televisión le hipnotiza la muerte
una llave goteando pronuncia la necesidad.
              


 PESTE SENTIMENTAL


El hombre del cuerpo
espera descongelarse pronto de ella
tanto lívido oxidado
torrente que lo escurre a salvo
vuelve con el sonar de la orquesta
se acorruca culpable en el órgano caudaloso.
Arrepentido
pueblo ártico de las sentencias
un grito en medio de la tonada
¡Miedo, soplas la cerilla vital!
Podredumbre de la religión danzante
no resucita alientos arcaicos.
Espero
cuando aparezca veinte peces ahogados
saldré de ti.
Sumergido
no faltó bastante
veo un techo carnal.



ll.  Cuerpo árido


 IGUANA

Todo comenzó en el zar de la brújula,
la flecha apuntó en las grietas recién nacidas
el parto volvió  a doler al marcharte
no hubo piedras para tropezar
ni carreteras para huir.
Inverné por más de cien mil lagartos,
vagué en los cactus fracturados,
sembré las últimas lagrimas.

No estamos desvariando…aguarda.

Veo sombras terracotas,
son amorfos los murmullos
vuelves con el otoño arremangado
con trigales como alimento,
destino de ser libre
en el centro de mi cuerpo.
Sabes que siempre en él
se esconde una iguana,
tu máscara árida la quiere espantar
se pierde en remolinos
dos o tres días.
No tardes
se esconde en tu bolsillo
volcán de angustias.
Devuélvemela
que yo la necesito
para darle misterio a tu abandono.                                                                                                                              


LUNES INOCENTES


¿Qué tienen los lunes para arrastrar el cuerpo?
¿Tener la tiza de las horas?
duermo encaracolada con el domingo
 me levanto con la cédula gris en la ciudad anónima.

Es una fila para llegar al martes
retratos en blanco y negro pisoteados
pasos en la cadena alimenticia del insomnio.

Los veo acercarse temblorosos
no aviso
el inquilino llora a las cuatro am el mismo día
corredor de niebla y soplo.

¿Qué va ser de los  aturdidos
una vez por semana en el estómago de la anaconda?
secuestrarlo,
cambiarle de nombre,
no abrir la puerta del tiempo
cansarse de golpear.

Despierta y dime
¿Cómo hago para retardar el encuentro menguante.?


LA POPA


Me preguntaron por la persona que se sienta a mi lado,
regordeta morena que come avena con panela,
coloreta que se entristece a mis espaldas
pero a mi lado es una carcajada de sandías.
A veces la escondo debajo del vestido
con el miedo a que mi alma la injurie muy pronto.
Sin decir se desordenó el cabello,
descalza, abrió la totuma verde,
desenredó la cabuya de papel y subió la vela herida,
se fue meciendo lejos del puerto.
El anciano me dijo ---Dejaste ir al color de tu sombra---
me había convertido en la bocanada
 cenizas que cerró sus parpados. 


ALCOHOLES ROJIZOS

 El llanto es hábito de la derrota
la carta magna del desierto,
esfera terracota que se rompe en ojos árabes
se envuelve,
macabra,
arlequín de esmeraldas.
Elefante sobre la alfombra,
pintor salvaje que recita la firma mística,
un remolino de alcohol rojo
que hacen emanar jazmines.
En el pecho del gigante gris
duerme sobre rombos desangrados.


 TIERRA NARANJA


Con el frío en las vértebras
se van estremeciendo los poros,
mordisco en las mejillas fructíferas
que provocan la mansa sensibilidad.

El cuerpo se dilata
un cucú del reloj  llama para despertar,
pero nadie duerme, el cucú perdió su tiempo.
De lejos picotea el eucalipto,
de cerca lo enciende humeando las venas de aire.

Escucho las abejas descomponerse
tocar un violín con las iniciales del néctar.
Lo veo sólo
le mando suicidios como tambores
 inerte al temblor
el tap tap ébano del trapiche,
se va arando el camino
va dejando la ceiba en la llaga.



AGUA FECUNDA


He mareado la historia del agua.
Aquí falta todo,
un valle recién inventado,
un camaleón en tiempo circular,
un pantano que no sepa de laberintos,
un mar dispuesto a la frialdad,
una iguana viendo un paisaje de fuego.
Hace falta dibujar rayones cínicos,
suplicar por el hombre de pueblo,
vencer con la frontera el cómodo escondite.
Escucho la  leyenda del agua fecunda
nazco para ver el misterio.



QUIOSCO LUZ

Todos caminaban al lugar donde nadie sabe.
¿Quién mide sus pasos?
Es inútil tener cansancio llegando al mismo lugar,
es burdo confundir las piernas con los pasos,
el pecho de asfalto se ha abierto
en destierros que abriga la locura.
Nos existen muros confiables
el color se traga el vano refugio,
se resbala la gente,
se golpea las rodillas de los años.
De acuerdo.
Que se escondan los caminantes,
la tinta es poca
y el suelo es eterno.


POCO A POCO


La mujer más fuerte se está destrozando.
Cada día vota por la rendija
los caparazones de la dicha derramada,
con el remolino enfurecidos
esparce el polvo de las semanas sin dormir
la veo acostada con la cobija a medio cubrir.

Tiembla, pero eso no importa.
Señal de vida.

En mi cabeza cayó la cáscara
débil cuerpo la soportó 
quise devolvérsela
la tempestad sopló
hiendo a parar en las alucinaciones de su hijo.

Gritó que no quería más pruebas
ella era valiente desde que besó el interior de su madre.


FUGITIVOS


Los tejados derramaban ecos
en las cicatrices del anciano
que duerme en caminos de piedra.
Quiso ser el artesano de sus manos
confundir la India en un pueblo que amanece entre sábanas.

El temblor del soplo danza en el mantel y la mosca
empieza el olor de miel en lágrimas
se abre el apetito nostálgico
que nos arrastra sobre la mesa coja.
Reunimos solos la compañía
tragamos las ansias evaporadas.

Falta romper las vestiduras de las caminatas
mirar más por la ventana y cerrar los ojos
indicar el infinito de la laguna quedando atrapados,
falta el instante virgen
sentirnos fugitivos en kilómetros desconocidos.


COSER


Dos o tres veces he tenido las cóncavas remendadas,
el día que pare de tejer
mi abuela sabrá que la tradición de dormirse en el zigzag de la lana
será el preludio de la desolación.


LAS PAREDES


Las tardes se rinden en paredes manchadas,
se derraman entre voces cobardes
con la sed del sudor que emana de su angustia.
¡No quiero ver las paredes pintadas!
Es ocultar que allí se envileció la memoria.
El que no escucha su llanto
es porque la calle es más dolorosa que su refugio.
Yo no hago más que matarla,
colgando el retrato que ya no recuerdo,
tomando su pecho inocente como barrera.
Ellas desaparecieron.
La vida es una pared,
de un lado la inexistencia, del otro la muerte.
Ahora soy una pared.



 lll. Pasión extinguida

 HERIDA


 ¿Qué te diré?
Las catedrales como cenizas,
los amantes como brujos,
los asientos repudiando el cuerpo.
¿Qué te diré?
Huyeron por el carretel
arrodillados en cadáveres de mariposas
llorando sonoros molinos.
Ahora callo.
La cantata del ciempiés marrón
recorre los huesos.
No temas,
te esconden bajo la hierba
Porque puedes herir a la noche.


 SILENCIO


¡Yo no lo maté!
Tan solo abrí el cofre y de repente surgió el mar de esas perlas,
él estaba en la cocina machacando hierbas y se hundió en reflejos bulliciosos.
Nadie sintió el aroma.

Mi abuelo rasguñaba las cartas en el desván
ahogándose en sus lágrimas.
Nadie flotó.

Mi tío pintaba las paredes de cultivos mutilados
quedó  atrapado en un balde rojo.
Nadie vio más que cielo.

Mi primo martillaba la mesa en cantos de jaguares
ocultando su rostro con una mancha negra.
Nadie escuchó el eco.

Por eso me culpan,
vieron que mi padre tocaba el tambor
mientras yo junto a él movía las caderas igual que mi madre.
No olviden que fueron ustedes, los mismos que agujerearon la casa.


CALAMIDAD DE LA TARDE
                                                 
                                                                        A Diego Ortiz


El silencio tiene más odio que las palabras,
mi mentira,
el odio de todos los amantes olvidados
de los que esperan con la cama envejecida
la llegada de esa luz nocturna
que titubea el llanto de una niña,
demasiado lírico
demasiado temor
demasiado veneno.

De los que sirven el té
 antes de la seis
con el delirio anunciado
en retardar la lluvia, 
soplar el aroma del calor
hacia los glaciales de la ciudad
y esperar con el roce del mantel
la llegada de un refugio con cuerpo.

De los que abren los ojos sin sueño
y dejan las agonías elevarse,
de los que llaman a un árbol piel
en vez de amante bajo corteza.

De esos soy,
del odio enamorado,
del sentir mitigado,
con el fervor de nunca 
dejar de mover los objetos
que me hacen recordarte:
infinitos.


PÁJARO DE PAPEL


Te pronuncio mi solemne
pájaro de papel
que hieres mi destino
con el soplar de tu viento,
abandonando mi mano,
dejando una pluma amarilla sobre ella.
Con tinta negra del anochecer
escribiré sobre la piel de los árboles
los caminos hacia el destierro moribundo,
por tu partida renunciaré la infancia,
abrazar los seres muertos,
correr al verte.
Regresa pájaro de papel,
bajé los frutos de tu bosque
ocultándolos entre mis piernas.


LUNA VERDE


Los árboles tienen los párpados mojados,
las mariposas de nuestra boca intentan salir,
el membrillo que esperó y no marchitó.
Todo fue la neblina,
el frío que no logra congelar la rosa.
Hoy he visto la luna verde
y  una orquídea en la calle.
Mi naturaleza siente por vez primera.


EL PASADO


¿Por qué no me avisaste que venías?
No me mires padre, dame la espalda y vete con mi retrato de niñ
Ahora eres tú quien tiene miedo,
ahora me quieres salvar con tu escandaloso llanto,
ahora te ves envejecido con las arrugas del pasado.
No te sorprendas, no.
Ando sola  y moribunda  por velarme en el bolero de un suicida,
uso labial en las mañanas para borrar el nocturno beso podrido,
leo el cadáver de los libros de tu juventud
esos intrusos  que dividieron mi cara como una escultura de tu imagen.
Camino confundida y sedienta
llegando al mismo parque que te vio besar adolescentes
entre lienzos, fotografías y cigarrillos.
Allí seguiré,
las palomas rasguñarán mi espalda
y un abandonado intentará salvarme.
Miento,
no vendrá nadie, por eso estás tú aquí.
Por eso guarda los negativos en tu bolsillos, vete,
no reveles nunca mi nombre.


 PARQUE
                                                               A mis padres

Fue un domingo en un parque oxidado,
lleno de lugares comunes,
aletargado con niños ausentes
queriendo besar a sus novias
en los sueños eróticos
que nunca les enseñaron.

Fue debajo de un árbol
donde aquel muchacho triste
tocó la corteza de su soñadora,
mientras ella danzaba con las hojas
pintándolas con la punta de la lengua.

Fue cerca a un culombio llorón
cuando se dijeron las promesas
que juraron nunca cumplir,
desapareciendo en la bruma
que les rogaba no seguir
el juego de sudar al sol mientras
la luna se  mordía los labios.

Fue en una tarde gris
donde despeinaron los cabellos de tiempo
atraparon pájaros  y lombrices
como el olvido al recuerdo
quedándose dormidos eternamente
en aquel parque otoñal.



SOLEDAD


En la intimidad no estoy sola
tengo miles de demonios en mi cabeza
que susurran la resistencia del enemigo:
El amor.

No estoy sola,
tengo unos cuantos rebeldes
que desean lanzarse a mi abismo despiadado.
Ellos son los solos,
acompañantes
de una musa vagabunda y fiel noctámbula
de las caricias rebuscadas en una juventud carnívora.

Falta de alas ausencia de viento,
asfixiada naturaleza del placer,
se lo dejaré todo a los ecologistas,
ellos harán con mi piel materia prima
entre tus hojas y mi sabia.


INSTANTES DE OLVIDOS


Cuando la tristeza
corrompe mi sueño
le doy unos cuantos
golpes al corazón,
no sigue asesinando.
Pero al final
nos enfrentamos
y mi sueño  se trasforma
en sentencia a muerte.

Dándole la espalda
a ese espacio frio de la cama,
me reclaman los anhelos
por estar orbitando
en los pliegues de tu cuerpo,
en la sabiduría
de tus versos,
en los que callas al mirar.

Las paredes
son las que sufren
por mi discapacitado sentimiento,
humedecidas
empiezan a lastimarse:
Las voces con el eco de
nuestras promesas
me condenan a una eternidad
de instantes olvidados.

Pero aun así,
no iré por ti
porque soñarte
fue dividirme en tiempos perdidos.


OLOR A LUNA


Dicen
que en la luna
habita una mujer
que renuncio a los placeres
de la tierra:
Odiar, ambicionar,
temer  y envidiar.

Ahora cultiva en cada cráter
su femineidad olor a canela,
sándalo, miel y frutas silvestres.

Dicen
los viajeros
que una mirada de ella
es sabiduría cautiva,
explotando en el alma
de cada uno de ellos.
Haciéndoles volver
a la tierra y regresar a la luna
para ofrecerles
las maravillas del arte.

Dicen
los meteoritos
que cuando duerme,
las luciérnagas
se posan en ella
le acarician los sueños
 se van deseando volver.

Dicen
que es una sinfonía escondida,
una palabra exiliada,
una pintura admirada,
dicen también,
que es arte
en forma de mujer.


TE RECORDARÉ

Te recordaré
cuando mueva mis caderas
en el balneario
de mis penas
envejecidas.

Cuando toque
mis labios
que arderán
de ansiedad
e iluminarán
el caminito
hacia las costas.

Cuando mis pies
se sumerjan
en el deseo
de convertirse en arena.

Y desde una
lejana orilla
vendré a buscarte
emprendiendo
el viaje
debajo de tus pies.


MITO


Todos dicen que es mentira,
que un hombrecillo salta todas las noches en los montes
riéndose del pobre hombre que sólo tiene oro.

Dicen que no,
En vano ver una mujer salvaje con una sola pata
tragándose hombres con el corazón cojo.

Se tapan los ojos,
se huelen las manos,
hacen el amor frente a una cruz.
Extraño.

Quieren olvidar los charcos de lágrimas de la mujer llorona.
¿Será que fueron ellos quienes desaparecieron a sus hijos?
Pasan por el mundo, odian, desangran, humillan
esos extraños que no saben mentir.

¡Madremonte no llores por los mártires,
talvez con algún estruendo respiren tus cenizas!



BESOS TEJIDOS


Las Calles se envejecían
dentro de las lámparas de los siglos.
Era una mujer de charlestón en seda
la depresión cantaba blues
con los zapatos empolvados
 y una sonrisa por dólar.
Andabas por el aire entre periódicos
que empapelaban la fabrica,
te vi  por la terraza
encendí la lluvia para que bajaras
en una pirueta  de naranja,
       y desde allí sonara el tocadiscos
que recuerdan
a los besos tejidos
la calma en tiempos de guerra.


EL GRITO DEL VIENTO

¿Cuántas veces
nos engañamos
con el cariño de los escombros?

Dime

¿A qué edad nos hicimos valientes
y rasgamos la última oportunidad?

Dime

¿En dónde vengamos
los recuerdos que repudiaron la esperanza?

Si quieres callar
comprendo.

En nuestras bocas hay sapos rojos,
dormimos en camas de piedras,
amamos con los sentidos usados.

Las paredes se están matando,
bastones que se quiebran,
se miran fijo.
Nos esfumamos para siempre.




No hay comentarios:

Publicar un comentario